sábado, 15 de septiembre de 2012

Interrupciones

            Un libro de quince mil setecientas treinta y cuatro páginas que repita la frase “Quizás nunca se repita esta frase”, un piano con treinta y dos teclas de máquina de escribir, cuatro de las lunas de Júpiter que sumadas den dos, una casa sin paredes ni techo ni puertas ni ventanas, un jardín de velas encendidas por el sol de noviembre, una montaña de cuerpos muertos que huela a flores y a nazis, un sabor verde que nos de picazón en los lunares, y que, un mal día, la brisa matutina nos mate de un infarto masivo.

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