jueves, 28 de marzo de 2013

Paisajes (II)


Quiero hacerlo como un pez me decía y yo inútilmente inventaba el movimiento de las mareas los arrecifes de coral una luna ambigua y no, como un pez insistía y la lluvia empezaba a rasgarme los párpados y yo inútilmente.



Una mujer que llueve como llueven los ojos, los corazones frágiles, los niños, una mujer que está dele lloverme, constante. En vez de mojar, seca. En vez de desparramar versos, enmudece. Esta mujer ¿no se parece demasiado a la muerte? ¿a morir? ¿a estar ya muerto?




El mundo que generó esta mujer es un caerse a pedazos, su propio apocalipsis sucediendo dentro de éste cuerpo acá, molesto, incómodo, sobrante de partes por todos lados, ajeno.



Esa mujer era un camino a seguir y así lo hice, de a pasos, al trote, en corridas desesperadas y cambio de luces. Me la caminé a esa mujer, hasta el final. Busqué sus huellas últimas hasta el fin de ese camino, donde había un árbol seco y un pájaro muerto.

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