jueves, 16 de abril de 2009

J. D. Salinger, "El cazador oculto", o más bien "El guardián entre el centeno"

Podemos decir que Salinger entra en la órbita de otros escritores como Louis Ferdinand Céline, Henry Miller, Charles Bukowsky, y quizá Martin Amis. El libro que tratamos en este artículo es comparable con “El libro de Rachel”, de Amis, donde el lenguaje desapegado y duro convierte a lo escrito, aunque con repeticiones y retruécanos fácilmente visibles, en un texto que obliga al lector a leerlo hasta el final. También lo entrelazamos al estilo de los trópicos de Henry Miller, es decir, novelas lineales, más atrevidas que la de Salinger, con igual profusión del habla coloquial, y con esas horribles traducciones de malas palabras directas del castellano del siglo XVIII.

El libro cuenta la historia de Holden, un adolescente un poco problemático, expulsado de escuela en escuela, que pasa algunas noches en Nueva York dando con personajes de toda estirpe, y haciendo una feroz y acertada crítica social.

Lo que nos parece destacable de esta novela, es cierta extraña redención de los personajes por parte de los niños. Estos suelen parecer ángeles. Quizá sea esta una forma del autor para volver nostálgicamente a la infancia perdida. En una novela donde casi todos los personajes son oscuros y pueriles, Salinger parece esparcir luz alrededor de los párrafos donde describe a la hermana del personaje principal, Phoebe, además de cuanto niño se le cruza por el camino. Y escribimos “redención” y “luz”, que, con su carga religiosa nos dan a entender que Holden, el personaje principal de la novela, declarado ateo en varias oportunidades, pareciera poner toda su fe en los chicos, en una especie de infancia romántica y un poco nostálgica que siente a través de ellos. En su libro "Nueve Cuentos" también hay variadas referencias muy “luminosas” con respecto a los niños que aparecen, pero eso lo veremos en otro artículo. Más el autor no propone una nueva fe en los niños, sus personajes saben que viven en el mundo y que éste es un infierno, y que no hay salida posible, y quizá sea esto lo que hace que ésta novela sea hoy un objeto de culto: no hay una sola respuesta. Ni siquiera a la pregunta fundamental que Holden se hace todo el tiempo: ¿dónde van los patos cuando el lago del Central Park se congela?

Vuelvo al tema de la traducción. Ignorantes de nosotros, compramos sin saberlo dos libros de Salinger: “El guardián entre el centeno” y “El cazador oculto”. Contentos, volvimos a nuestra guarida a leerlos y ahí nomás, una vez hojeados, caímos en la cuanta que eran el mismo libro. La percepción de los traductores fueron, entonces, muy diversas. Nos parece más acertado “El guardián entre el centeno”, justamente porque es una canción infantil que Holden tararea cada tanto, dándole mayor gravitación al tema melancólico de la infancia perdida. “El cazador oculto”, nos parece, es la traducción mas bien arbitraria del título en inglés "The cátcher in the rye".


Fuentes
J. D. Salinger “El cazador oculto”, trad. por Manuel Méndez de Andes, 1961, Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires, Argentina.
J. D. Salinger, “El guardián entre el centeno”, trad. Por Carmen Criado, 2001, Alianza editorial, España.

6 comentarios:

Javier Cánaves dijo...

Interesante lugar. Ya te añadí a mi lista. Volveré (suena a amenaza). saludos.

ana y nico dijo...

Gracias, Saludos

David Pérez Vega dijo...

Hola:
Esta mañana he colgado mi entrada sobre Salinger, me paso por aquí y encuentro la vuestra.

Había oído hablar de esa traducción de "El cazador oculto".
En algún sitio leí que a los hispanoamericanos (por cierto, ¿sois argentinos?) la traducción de "El guardián entre el centeno" les sonaba mal, demasiado a español de España. La verdad es que aquí ya también suenan cosas raras, creo que la traducción se hizo durante la dictadura o la transición, y se suavizaron términos del inglés. Creo que Fuck, que se repite mucho en el libro original se traduce como "jo", lo que es un poco ridículo.

Alguién le dijo a Salinger que esa traducción al español era muy buena y no permitía su revisión. Tampoco permite que se acompañe de un resumen en la contraportada ni que se hablase nada de él. Un poco raro el hombre, parece uno de su propios personajes.

saludos

ana y nico dijo...

hola david, hay una discusión interesante en este blog: http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.com/2010/01/mas-sobre-salinger-y-su-novela.html

y tambien unas notas que escribe Rodrigo Fresán acá: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-5890-2010-01-31.html

y sí somos argentinos
un saludo desde la patagonia
ana y nico

Anónimo dijo...

Todo norteamericano piensa en algo muy concreto cuando lee "catcher".
Copio y pego desde :http://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/noviembre_02/26112002.htm :


"El guardián en[tre] el centeno es estrictamente literal porque responde a las cinco palabras del título en inglés, pero esa literalidad no beneficia el sentido, más bien lo oscurece. Veamos por qué. El guardián es el arquero —como lo llamamos nosotros en el fútbol— o, para ser más claro, el jugador que en el béisbol corre para atrapar la pelota; si ese jugador se encuentra, de manera figurada, en un campo casi idéntico a un trigal, estará evidentemente oculto y fuera del alcance del bateador. En suma, «cazaría» la pelota desde una guarida y se comportaría como un cazador oculto.
Ésa es la idea que inspiró el título de Salinger, sólo que en inglés, y en los Estados Unidos, bastaba con la literalidad para establecer la metáfora. Pero en la versión en español era preciso imaginar el propósito de Salinger y dar exactamente la idea que el autor buscaba. En efecto, eso se hizo, y de manera brillante en la traducción argentina. Luego se impuso esta nueva versión y el guardián en el centeno ya no suena a nada."

ana y nico dijo...

Gracias por comentar, pero insisto en que el título no se refiere al juego de béisbol: Holden, en un momento de la novela canta una canción infantil que habla de un guardián entre el centeno que ayuda a los niños, o los cuida, algo así. En este momento no tengo el libro a mano pero un buen día copio la cita y la página correspondiente. Creo que en el título "El guardián entre el centeno" se resalta la relación de Holden con su pequeña hermana, como si los niños funcionasen, en toda la novela, como una especie de salvación para el adolescente atormentado nos describe Salinger.

En resumen, la traducción del título me cierra más en cuanto esté referida a esta idea de los niños o de cierto halo de pureza en el que Salinger parece haber puesto mucha importancia, aunque poco o nada he encontrado sobre esto en las críticas hechas a la novela.

Otra vez gracias por comentar.
Saludos.